Compartir

“No fue fácil, tuve que aprender desde abajo”

Darío Soto recuerda como si fuera ayer cuando conoció a Jorge Núñez del Prado. Trabajaba como garzón cuando recibió la invitación del fundador de Finilager.

 

 

“Simplemente me dio su tarjeta y me dijo: Darío te espero el lunes”. Por supuesto, no la pensó dos veces. “Don Jorge tenía la habilidad de conocer a la gente”, añade este funcionario.

 

En febrero de 1992 comenzó a trabajar en almacén. Allí se topó por primera vez con el mundo de los rodamientos. “No fue fácil, porque tuve que aprender desde abajo”, cuenta Darío, que hoy en día es el encargado del sector agrícola.

 

De los 45 años que tiene Finilager, Darío Soto lleva 26. “Me siento emocionado de pertenecer a una empresa tan importante, que creció, que es sólida y que está bien estructurada”, concluyó.

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *