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Sepa cómo prolongar la vida del amortiguador

El especialista José Luis Yanardi, de DRiV, aconseja mantener la originalidad del vehículo. Recomienda inspección visual cada 20 mil kilómetros y tener como alerta la pérdida de fluído.

El amortiguador parece una pieza sencilla, pero cumple muchas funciones en una movilidad. Para José Luis Yanardi, gerente de ventas de DRiV, esta pieza es, en realidad, un gran transformador de energía.

“Cuando está funcionando en un vehículo, el amortiguador absorbe la energía cinética y la transforma o la disipa hacia el medioambiente a través del calor“, define el especialista.

Con la cancha rayada, es importante responder la pregunta clave: ¿Cómo se prolonga la vida del amortiguador? Para Yanardi es simple: no se debe modificar la situación de originalidad del vehículo. Otro aspecto clave es que el resto de los componente que estén cerca del amortiguador también sean reemplazados preventivamente.

En lo que respecta al primer punto, el especialista se refiere a que no se debe modificar la la altura (ni hacia arriba ni abajo) del vehículo.

En el segundo punto hace hincapié en que el amortiguador es una pieza que sufre desgaste al igual que todas las que lo rodean. “Si los anclajes, por ejemplo, tienen desgaste, le reducirán la vida útil al amortiguador”.

Según Yanardi, “el promedio de durabilidad del amortiguador está entre los 40 y 50 mil kilómetros, si todas las piezas que lo rodean se encuentran en buenas condiciones. Si se circula por carreteras en mal estado, podemos estar hablando de entre 30 y 35 mil kilómetros. Recomendamos revisar los amortiguadores cada 20 mil kilómetro”.

También influye el uso que tenga la movilidad. Si es un taxi, su vida útil también se verá reducida en comparación con el de una persona que lo emplea de manera particular. “Si es una camioneta con capacidad para 500 o 600 kilos y le pongo 1.000, indudablemente la pieza que más sufrirá será el amortiguador“, aclaró.

Considere que debe cambiar esta pieza cuando comienza la pérdida de fluídos; es decir, aceite. O cuando el buje o el ojal se deforman. Ahí es el momento de buscar la ayuda de los profesionales.

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